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Ahora resulta que el dirigente perredista Armando Chavarría era todo un “garañón”, y por ende la Procuraduría de Justicia de Guerrero ha dado el giro pasional a la investigación sobre su asesinato, ocurrida el 20 de agosto pasado.
La mañana de este lunes, Milenio publica que está en proceso la toma de declaración a 60 mujeres --sí, 60-- con las que Chavarría mantuvo relaciones sexuales, nueve de las cuales eran actuales y casi casi “de planta”.
En sus declaraciones ministeriales varias de ellas confesaron haber recibido “regalos” de Armando Chavarría como “vehículos”, “departamentos” y dinero en efectivo “hasta por montos de 15 mil pesos mensuales”.
Una de esas nueve relaciones, de acuerdo con el expediente, es considerada “alterna a su matrimonio” con Martha Obeso, con quien estuvo casado aproximadamente 30 años.
El nombre de la amante es Martha Bedoya, quien al rendir su declaración ministerial admitió su amorío con Chavarría “hasta el día de su muerte”, ocurrido en agosto pasado.
Sin embargo, reveló que además de ese vínculo con el perredista sostenía también relaciones sentimentales con Arturo Álvarez Angly, ex diputado local del PVEM, quien en la pasada legislatura guerrerense fue presidente de la Comisión de Vigilancia.
El ex legislador del PVEM tiene relación política y de amistad con el auditor general de Guerrero, Ignacio Rendón Romero, con quien Chavarría tuvo “fuertes diferencias”.
Martha Bedoya, según las pesquisas de la Procuraduría General de Justicia de Guerrero —en coadyuvancia con la PGR—, estuvo casada con Hugo Acevedo y se involucró con Eduardo Pérez Rodríguez, alto funcionario de la Universidad Autónoma de Guerrero.
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