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16:20 | Domingo, 20 Mayo de 2012
Octubre 27, 2009

No se den por aludidos, pero…

Dos leones huyeron del zoológico. Tras la fuga cada uno partió con rumbo diferente.

Uno fue para la selva y el otro para el centro de la ciudad.

Los buscaron por todos lados, y nadie los encontró.

Después de un mes, y para sorpresa de todos, volvió el león que había huido para la selva. Regresó flaco, famélico y afiebrado. Fue reconducido a la jaula.

Pasaron ocho meses y nadie se acordó del león que había ido para el centro de la ciudad, hasta que un día el león fue recapturado y llevado al zoo.

Estaba gordo, sano, desbordante de salud.

Al ponerlos juntos, el león que huyó para la selva le pregunta a su colega:

-¿Oye weon cómo estuviste en la ciudad tanto tiempo, y regresas tan bien de salud? Yo que fui a la selva, y tuve que regresar porque casi no encontraba qué comer.

El otro león le explicó:

"Me armé de coraje y fui a esconderme a un Organismo Público. Cada día me comía a un funcionario y nadie advertía su ausencia".

-¿Y por qué regresaste?... ¿se acabaron los funcionarios?

"Nada de eso. Los funcionarios públicos nunca se acaban. Sucede que cometí un error gravísimo. Ya me había comido a un director general, dos superintendentes, tres jefes de reglamentos, tres coordinadores, diez asesores, doce jefes de sección, quince jefes de división, veinte lamegüevos, cincuenta secretarias, docenas de funcionarios, y nadie los dio por desaparecidos…

Pero el día que me comí al que servía el café... ¡¡¡¡ahí se chingo toooodoooo!!!!!!

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