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00:15 | Domingo, 05 Febrero de 2012

Inexorablemente se acerca la fecha del “destape” del candidato del PAN a la gubernatura de Veracruz y, por más que levanta la mano, Miguel Ángel Yunes Linares no recibe la señal que le indique que es el elegido de los dioses que habitan en el Olimpo blanquiazul.

Está desesperado. Y por eso acude a recursos todavía más desesperados, como son los de “boletinar” a ciertos medios sus encuentros con la maestra Elba Esther Gordillo, por ejemplo.

Lo hace para desmentir lo que es un hecho. Que ya no goza de la confianza de la mentora, por toda la información que sobre la de$a$tro$a gestión de Yunes en el ISSSTE tiene ella a la mano.

Por ejemplo, el hecho de que los maestros veracruzanos siguen reclamando, junto con otros trabajadores al servicio de la Federación, la construcción de una clínica en Córdoba, cuya obra no’más no inicia, porque ni siquiera hay acuerdo sobre el terreno en el que se va a erigir.

Y es que Yunes, por alguna nada extraña razón, compró con recursos públicos un solar a un contlapache. Este terreno está ubicado en una zona residencial, por lo que los vecinos se oponen a que ahí se erija una unidad médica, que haría muy transitada la zona.

A Yunes se le ha ofrecido un terreno cercano a la central camionera cordobesa, de más fácil acceso para los pacientes y sus familiares, pero él se mantiene en no mudar la construcción.

¿De eso hablaría este miércoles con la maestra Gordillo, en una cita de pasillo en el hotel capitalino Presidente Intercontinental?

Cita de pasillo que boletinó cual si se hubiese tratado de un encuentro programado.

Ya otra vez, en su desesperación, Yunes “filtró” otro encuentro de minutos supuestamente llevado a cabo en el hospital donde la señora madre de la maestra se encontraba postrada, lo que obviamente no gustó.

La desesperación lleva a adoptar acciones desesperadas. Que se revierten, ¿o no?

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